RESÚMENES BLOQUE 12


12.1 La Transición: alternativas políticas tras la muerte de Franco. El papel del rey y el gobierno de Adolfo Suárez. El restablecimiento de la democracia: las elecciones de junio de 1977. La Constitución de 1978. El Estado de las Autonomías. El terrorismo durante la Transición.

INTRODUCCIÓN: alternativas políticas tras la muerte de Franco.
La muerte de Franco señala el inicio de la llamada transición democrática (1975-1982). En la escena política surgieron tres bloques: los franquistas continuistas, partidarios de mantener la dictadura, la oposición democrática, que buscaba la ruptura del régimen, y los reformistas del régimen, que pretendían la concesión lenta de libertades. Finalmente, se logró un acuerdo entre las principales fuerzas políticas, de un lado y de otro, para realizar una transición pacífica hacia la democracia.
La aprobación de la Constitución de 1978 dotó a España de un sistema democrático, que se consideró consolidado cuando, en 1982, se pasó pacíficamente de un Gobierno de centro-derecha (UCD) a otro de centro-izquierda, al ganar las elecciones generales el PSOE.

EL PAPEL DEL REY Y EL GOBIERNO DE ADOLFO SUÁREZ.
A)       El gobierno de Arias Navarro
Tras la muerte de Franco, Juan Carlos de Borbón fue proclamado rey. Aunque el discurso de coronación del nuevo rey había creado algunas expectativas de cambio, el primer Gobierno de la monarquía, presidido por Arias Navarro, siguió las pautas de la dictadura de Franco.  Aunque a él se incorporaron políticos franquistas que apoyaban la evolución hacia un régimen democrático limitado.
El Gobierno inició una tímida apertura, con la legalización de las asociaciones políticas, que debían reunir algunos requisitos, como aceptar las leyes franquistas.
Los principales partidos democráticos de izquierda reclamaban una ruptura política con el régimen franquista. Estos partidos, que, inicialmente, no aceptaban la monarquía, exigían la libertad para los presos políticos; libertades políticas y sindicales, y elecciones libres. En Cataluña y el País Vasco se pretendía el reconocimiento de los estatutos de autonomía. La oposición democrática se había agrupado en dos grupos, principalmente: la Junta Democrática, impulsada por el PCE y liderada por Santiago Carrillo; y la Plataforma de Convergencia Democrática, organizada alrededor del PSOE y dirigida por Felipe González. En marzo de 1976, se unieron en la Coordinación Democrática (“Platajunta”).
A principios de 1976 se produjeron numerosas manifestaciones en demanda de libertad política y mejoras sociales, a lo que el Gobierno respondió con mayor represión.
       B)  El gobierno de Adolfo Suárez.
En julio de 1976, Arias Navarro presentó su dimisión. El Rey nombró jefe de Gobierno a Adolfo Suárez. Su elección fue recibida con reticencia por la opinión pública. Despertaba desconfianza en la oposición, por su trayectoria política en la dictadura; y también entre los franquistas radicales.
Suárez formó Gobierno con personas provenientes de cargos secundarios en la dictadura y de los sectores democristianos. Tras aceptar la imposibilidad de mantener el régimen franquista, pretendían un cambio pacífico. Además, estaban dispuestos a dialogar con la ilegal oposición.
El punto principal del programa del nuevo Gobierno era preparar un referéndum que aprobase una ley que permitiese reformar el sistema político heredado de la dictadura. La Ley de Reforma Política, que preveía la celebración de elecciones generales con sufragio universal directo. Esta ley fue aprobada por las Cortes franquistas. Después, se sometió a votación popular. A pesar de la campaña de la oposición, que pedía la abstención, y de los franquistas, que reclamaban el no, hubo una gran participación (77%) y un número elevado de votos afirmativos (94%).
La difícil situación española a principios de 1977 amenazó la transición. Grupos extremistas iniciaron una campaña de desestabilización. El asesinato por parte de la extrema derecha de cinco abogados vinculados a la izquierda (“la matanza de Atocha”), produjo multitudinarias manifestaciones. Esos grupos de ultraderecha, los Guerrilleros de Cristo Rey, atentaron también contra librerías e instituciones sociales, de carácter democrático y autonomista.
En el otro extremo, tanto ETA (grupo terrorista independentista vasco), como los GRAPO (Grupos Revolucionarios Antifascistas Primero de Octubre) asesinaron a miembros de las fuerzas de seguridad del Estado.
Los GRAPO además secuestraron al presidente del Consejo de Estado y al presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar.
Pese a todo, el Gobierno toleró la celebración de un Congreso del PSOE y legalizó UGT y CCOO; pero no se atrevía a legalizar al PCE. Aunque al final, Suárez decidió hacerlo. Los comunistas, por su parte, aceptaron la reforma política y la monarquía.
Pese a anteriores indultos parciales, hasta octubre de 1977 no se promulgó la amnistía definitiva de todos los presos políticos.

EL RESTABLECIMIENTO DE LA DEMOCRACIA: LAS ELECCIONES DE JUNIO DE 1977. LA CONSTITUCIÓN DE 1978.
En junio de 1977 se celebraron en España las primeras elecciones libres desde 1936. Se habían creado dos grandes coaliciones, Suárez creó la UCD (Unión de Centro Democrático), que incluía a democristianos, socialdemócratas y evolucionistas del franquismo, y Fraga había fundado AP (Alianza Popular), que incorporaba a numerosas personalidades franquistas. Ante estas coaliciones, se situaban el PSOE, el PCE y una larga lista de grupos políticos, más o menos minoritarios. Las elecciones de 1977 dieron el triunfo a los partidos moderados. Ganó la UCD (centro-derecha), seguida del PSOE. Los nacionalistas obtuvieron buenos resultados en el País Vasco y Cataluña. La extrema derecha, representada por el partido Fuerza Nueva, cosechó un rotundo fracaso.
La situación económica y social española era delicada desde mediados de 1970. La crisis de las economías occidentales de 1973 había producido el estancamiento económico y una alta inflación. Era preciso reducir la conflictividad laboral y la inflación. Los grupos políticos, los sindicatos, la patronal y el Gobierno firmaron, en octubre de 1977, los Pactos de la Moncloa, en los que acordando reducir la conflictividad laboral, regular los aumentos salariales y realizar un plan de ampliación de servicios sociales y una reforma fiscal. Los efectos positivos, de este pacto fueron inmediatos. La palabra consenso se pone de moda en la vida política española.
En las Cortes se empezó a trabajar en la redacción de la nueva Constitución, en la que intervinieron representantes de los principales grupos del Congreso, desde la derecha procedente del franquismo  a la izquierda comunista. Como padres de la Constitución se conoce en España a los siete ponentes que se encargaron de la redacción de la Constitución española de 1978: Por Unión de Centro Democrático (UCD), partido de gobierno durante la Legislatura Constituyente: Gabriel Cisneros, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón y José Pedro Pérez-Llorca; por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), principal partido de la oposición durante la misma etapa: Gregorio Peces-Barba; por el Partido Comunista de España (PCE): Jordi Solé Tura; Por Alianza Popular (AP): Manuel Fraga; por minoría catalana, formada por diferentes partidos políticos: Miquel Roca.
En octubre de 1978, la propuesta de constitución fue respaldada por la mayoría de los diputados y senadores. El 6 de diciembre de 1978, se aprobó en referéndum popular. Ese mismo mes, el Rey juraba la Constitución en sesión conjunta del Congreso de los Diputados y del Senado. Con ello se instauraba una monarquía parlamentaria con un sistema democrático.
La Constitución fue fruto del consenso general y fruto de una enorme generosidad por parte de todos los grupos políticos. No obstante, el PNV no la aceptó y propuso la abstención, y la izquierda abertzale pidió el voto negativo.
La Constitución de 1978 consta de tres partes: la dogmática, la orgánica y la referida a la manera de abordar la reforma constitucional.
-En la parte dogmática, el Estado se define como social y democrático, como una monarquía parlamentaria en la que tiene cabida el autogobierno de las nacionalidades y de las regiones. En este sentido, se establecen dos caminos para llegar a la autonomía: uno rápido, dirigido a las “nacionalidades históricas”, y otro lento. Además, el Estado deja de definirse como católico y se reconocen numerosos derechos civiles.
-En la parte orgánica, se limitan las facultades de la Corona. El rey ostenta el mando supremo de las fuerzas armadas y desempeña básicamente funciones de representación. Además, se organiza la representación política en unas Cortes Generales integradas por dos cámaras (Senado y Congreso de los Diputados) y se establece la división de poderes. El poder legislativo reside en las Cortes; el ejecutivo, en el Gobierno; y el poder judicial lo ejercen los tribunales.
La Constitución de 1978 declara el Estado como social, lo que significa el reconocimiento de los derechos ciudadanos, que deben ser procurados por los gobiernos sean del signo que sean. Aparecen recogidos: el derecho a la educación, la no discriminación por razones de sexo, religión o raza; el derecho a la salud y a la sanidad, a una vivienda digna; el deber y el derecho al trabajo etc… 

EL ESTADO DE LAS AUTONOMÍAS
Para la democratización definitiva del nuevo Estado, era necesario resolver el problema de la organización territorial. La exigencia social de autonomía era firme en Cataluña, País Vasco y Galicia.
En las Cortes se aprobaron los estatutos de autonomía del País Vasco, de Cataluña y de Galicia. Además, Andalucía, a través de movilizaciones populares, exigió la vía rápida para la aprobación de su estatuto. En 1983 todas las comunidades disponían de un estatuto. La nueva organización territorial rompía con el tradicional Estado centralista; las comunidades compartían con el Gobierno central gran parte de las competencias políticas y administrativas. Así, cada una de ellas pasaba a tener un Parlamento y un Gobierno propios.

EL TERRORISMO DURANTE LA TRANSICIÓN
El período de la Transición se caracterizó por la fragilidad de la reciente democracia, a causa de las tensiones a que la sometieron los grupos terroristas, como ETA o el GRAPO y los grupos de extrema derecha. La actividad terrorista de ETA se había incrementado desde el inicio de la Transición, con el objetivo de desestabilizar el nuevo régimen político. Como respuesta, surgió entre los círculos policiales herederos del franquismo una forma de “guerra sucia” con atentados contra dirigentes etarras exiliados, firmados por el llamado Batallón Vasco Español. Además, grupos de extrema derecha realizaban atentados contra entidades y personalidades democráticas. La Operación Galaxia, en la que militares y personalidades de esta ideología preparaban un golpe de Estado para instaurar una dictadura militar, fue desarticulada en 1978.



12.2 Las etapas políticas de la democracia. Los gobiernos de la UCD. El golpe de Estado de 23 de febrero de 1981. La alternancia política: gobiernos socialistas y gobiernos del Partido Popular.

INTRODUCCIÓN
La muerte de Franco señala el inicio de la llamada transición democrática (1975-1982). Finalmente, se logró un acuerdo entre las principales fuerzas políticas, para realizar una transición pacífica hacia la democracia.
La aprobación de la Constitución de 1978 dotó a España de un sistema democrático, que se consideró consolidado cuando, en 1982, se pasó pacíficamente de un Gobierno de centro-derecha (UCD) a otro de centro-izquierda, al ganar las elecciones generales el PSOE.

LOS GOBIERNOS DE LA UCD. EL GOLPE DE ESTADO DE 23 DE FEBRERO DE 1891.
Aprobada la Constitución, se convocaron elecciones generales para marzo de 1979. Los resultados fueron similares a los de 1977, aunque la abstención ganó terreno. El triunfo nuevamente de la UCD, dio lugar al segundo gobierno de esta formación presidido otra vez por Adolfo Suárez.
La normalización democrática se completó en 1979 con la convocatoria de elecciones municipales. En estos comicios, los socialistas vencieron ampliamente en las principales ciudades.
En la economía, se realizó una reforma de la Hacienda Pública. También se aprobaron leyes sobre el derecho a la educación, el divorcio o el aborto terapéutico, leyes muy polémicas que provocaron críticas dentro del propio partido en el Gobierno.
Adolfo Suárez dimitió en enero de 1981; la división dentro de su grupo, la UCD; la caída de su prestigio, y la aparición de iniciativas de sublevación entre los militares, puede explicar su decisión. Su dimisión fue aprovechada por un grupo de militares para intentar otro golpe de Estado. El 23 de febrero de 1981, día en que se votaba la investidura del nuevo presidente del Gobierno, Calvo Sotelo, un grupo de militares y miembros de la Guardia Civil asaltó el Congreso. En el final del golpe fue decisivo el papel de Juan Carlos I, quien desautorizó el golpe y ordenó al Ejército respetar el orden constitucional. El resultado fue la rendición de los golpistas y la vuelta a la normalidad.
Poco después, Leopoldo Calvo Sotelo era elegido presidente del Gobierno. Pero no pudo evitar la descomposición progresiva del partido que le apoyaba, la UCD, y su gestión fue muy discutida. En este periodo fue aprobado el ingreso de España en la OTAN.
Un año y medio después de estos acontecimientos, se convocaron unas elecciones generales que cambiaron el mapa político y significaron el inicio de un periodo de hegemonía socialista.

LA ALTERNANCIA POLÍTICA: GOBIERNOS SOCIALISTAS Y GOBIERNOS DEL PARTIDO POPULAR
· En 1982, el PSOE ganó las Elecciones Generales al Parlamento por mayoría absoluta, e iniciaba una etapa de hegemonía socialista que duró hasta 1996. El triunfo del PSOE en 1982 se puede considerar el final definitivo de la Transición, al darse el paso pacífico de un gobierno de centro-derecha (UCD) a otro de izquierda moderada.
 El PSOE estuvo en el poder durante cuatro legislaturas, entre 1983 y 1996.
En la primera legislatura (1983-1986). El PSOE ganó las elecciones por mayoría absoluta. Felipe González fue nombrado presidente del gobierno y estableció tres ejes de actuación:
a) Plan de estabilización. Con el fin de salir de la crisis económica, el gobierno aplicó un plan de ajuste, subida de los tipos de interés, devaluación de la moneda y reconversión industrial, que, en un principio, provocó el aumento del paro y la reducción de la inversión. Sin embargo, a partir de 1985 la economía empezó a recuperarse.
b) Reformas políticas y sociales: Reforma de las Fuerzas Armadas. La ley de la Defensa Nacional pretendió aumentar la operatividad del ejército y acabar con el golpismo.
Cierre del mapa autonómico. Se aprobaron los últimos estatutos de autonomía, excepto los de Ceuta y Melilla.
Reformas educativas. Se aprobaron la LODE, que ampliaba la enseñanza obligatoria hasta los 16 años, y la LRU (Ley de Reforma Universitaria).
Reformas sanitarias. La Ley General de Sanidad estableció un sistema nacional de salud gratuito y de carácter universal.
Regulación de la objeción de conciencia del servicio militar.
Aprobación de la ley de despenalización del aborto etc… 
c) Actuaciones en política exterior: España firmó su ingreso en la CEE en 1985 y se mantuvo en la estructura política de la OTAN tras el referéndum de 1986.
El PSOE volvió a tener mayoría absoluta en las elecciones de 1986, pero fue perdiendo apoyo electoral. En las de 1989 obtuvo la mitad justa de los escaños y necesitó de otras fuerzas políticas para poder gobernar. En las de 1993 consiguió mayoría relativa y gobernó con el apoyo parlamentario del nacionalismo moderado catalán (CiU) y, en menor medida, del vasco (PNV).
Esta legislatura estuvo marcada por casos de corrupción que afectaron a la credibilidad del PSOE, además se destapó el caso de la guerra sucia contra ETA (caso GAL), en la que se vió implicado el ministerio del Interior. La oposición y parte de la prensa pedían incesantemente la dimisión de Felipe González. En 1995 CiU retiró su apoyo al PSOE y Felipe González convocó elecciones anticipadas.
· En 1996 el PP gana las elecciones por mayoría simple, por lo que José María Aznar tuvo que pactar con  CiU y el PNV para ser investido presidente del Gobierno. El giro conservador quedó confirmado con las victorias del PP en las elecciones autonómicas y municipales.
En esta primera legislatura del PP (1996-2000) se llevó a cabo una política económica liberal (reducción del gasto público, privatización de empresas públicas y reducción de impuestos). El resultado fue el crecimiento de la economía, la creación de empleo, la disminución del déficit etc. España cumplió con las condiciones de convergencia establecidas en Maastricht y entró en el euro. Otras medidas de la primera legislatura de Aznar fueron la supresión del servicio militar obligatorio y la profesionalización de las Fuerzas Armadas. En política exterior, España reforzó sus relaciones con EE.UU.
En el año 2000 el PP vuelve a ganar las elecciones, esta vez por mayoría absoluta, lo que le permitió gobernar en solitario hasta el 2004. Antes de terminar el año, el PP Y EL PSOE firmaron el Pacto Antiterrorista. La política de firmeza del Gobierno de Aznar, compartida por los socialistas, puso entre las cuerdas al entramado etarra.
Durante el cuatrienio, la economía se saldó con un balance muy positivo, dentro de un ciclo general de expansión de la economía mundial. El deseo de favorecer la modernización económica y recortar las tasas de desempleo llevaron al Ejecutivo a preparar una profunda reforma del mercado laboral. El rechazo de CCOO y UGT se plasmó en la huelga general de 20 de junio de 2002, que contó con el apoyo del PSOE. Otros problemas que tuvo el Gobierno fue el hundimiento frente a costas gallegas del petrolero Prestige, que provocó una impresionante marea negra, la oposición acusó al Gobierno de impericia y descoordinación. Además, el posicionamiento de Aznar en favor de EEUU, en su largo conflicto con Irak fue muy criticado por la oposición. Finalmente, la guerra estalló en marzo de 2003.
 Confirmada su intención de retirarse al concluir su segundo mandato, Aznar, eligió a Mariano Rajoy para dirigir el Partido Popular, como secretario general y candidato a la presidencia de Gobierno.
El año 2004 quedó marcado en la historia de España por los trágicos atentados ocurridos en Madrid el 11 de marzo, obra de un comando integrista islámico. El estallido de varias bombas colocadas en los trenes de cercanías de Madrid, produjo 192 muertos y más de mil heridos, y provocó una revolución en el panorama político español.
· En las elecciones celebradas tres días más tarde, las urnas dieron como ganador, con mayoría simple al PSOE, liderado por Rodríguez Zapatero, que modificó las políticas interior y exterior del país.
Su primera medida fue la retirada de las tropas de Irak, formó un gobierno paritorio de hombres y mujeres, los socialistas impulsaron una ley contra la violencia de género, aprobaron los matrimonios homosexuales, una nueva ley del divorcio.
Fue bastante criticado por el PP, su estrategia frente a ETA.
En las elecciones de marzo de 2008, el PSOE volvió a ganar las elecciones. La economía española a finales de ese año entraba en una recesión que se prolongaría hasta el 2010, ante la prolongada crisis económica, surgió en mayo de 2011 en toda España un movimiento popular, apartidista y pacífico, que se expresaba mediante la ocupación de espacios públicos, acabó conociéndose como los ¨indignados¨ del 15-M.
En octubre Eta anunciaba el cese definitivo de ¨la lucha armada¨.
· En las elecciones de noviembre de 2011 ganaba con mayoría absoluta el PP DE Mariano Rajoy.



12.3. La integración de España en Europa. Consecuencias económicas y sociales. La modernización de las infraestructura. El programa de Convergencia y la creación del euro.

Introducción
El tratado de Roma se firmó en 1957, con lo que nacía la Comunidad Económica Europea. Desde los años sesenta el gobierno de Franco solicitó la incorporación de España, la gran aspiración de los tecnócratas. Pero la CEE no era un simple acuerdo comercial de supresión de aranceles aduaneros, sino que también incluía la homogeneidad política dentro del sistema democrático, de ahí que solo se consiguieran firmar acuerdos comerciales preferenciales, que hicieron de la CEE el primer cliente de nuestro comercio exterior.
Finalizado el régimen franquista los gobiernos de Suárez y Calvo Sotelo solicitaron el ingreso, pero pronto aparecieron las dificultades; dificultades no ya políticas, sino económicas. Las dificultades aparecieron en la estructura económica española (que chocaba con los intereses europeos, especialmente en agricultura y pesca), en los problemas internos de la Comunidad y en las consecuencias de la crisis del 73. Así la petición estuvo ocho años sin ser admitida.

La integración de España en Europa.
En 1977 Adolfo Suárez solicitó la adhesión de España a la CEE.
En 1978 la Comisión Europea dio su aprobación a las negociaciones de esta adhesión, que se iniciaron en 1979.
Con el primer gobierno de Felipe González y siendo ministro de Asuntos Exteriores Fernando Morán, el 12 de junio de 1985 se firmó el Tratado de Adhesión a las Comunidades Europeas. El 1 de Enero de 1986 nos convertíamos en un país miembro de pleno derecho de la CEE.
Las negociaciones fueron muy difíciles, sobre todo por las reticencias francesas, que estaba presionada por los campesinos franceses. Estas se salvaron por el apoyo de Alemania , que vinculó el aumento de los fondos comunitarios a la entrada de España y Portugal, (tras relacionar Felipe González la entrada en la Comunidad y la OTAN) y el cambio de postura francesa con la llegada al poder en 1982 del socialista Mitterand (las relaciones con el gobierno socialista entre Francia y España mejoraron mucho, consiguiendo España la colaboración francesa en la lucha contraterrorista).
España tuvo que aceptar unas condiciones excesivamente duras: la Comunidad exigió largos períodos transitorios para aquellos sectores españoles más competitivos o para aquellas cuestiones en las que los miembros de la CEE podían verse perjudicados. Así, la libre circulación de los trabajadores no fue admitida hasta 1993, fecha hasta la que se extendió también la desaparición progresiva de los aranceles para los productos agrícolas generales. El libre comercio de frutas, hortalizas y aceite de oliva se retrasó hasta 1996 y la posibilidad de pescar en caladeros comunitarios se fechó en el 2003. Posteriormente, en la práctica, estos periodos transitorios se acortaron en el tiempo.

Consecuencias económicas y sociales. La modernización de las infraestructuras.
A pesar de los sacrificios requeridos a España para la integración de pleno derecho en la CEE (después Mercado Común y ahora Unión Europea) el balance entre ventajas e inconvenientes ha sido positivo para España. Ya que su incorporación ha supuesto tener que adaptarse a un mercado más competitivo que el español. En ese esfuerzo de adaptación ha conseguido España su definitiva modernidad; y no sólo desde el punto de vista económico. España es hoy un país democrático y un país europeo. Esta afirmación que sacada de contexto puede parecer una obviedad, pero resulta fundamental si la contextualizamos dentro la historia contemporánea de España.
La aceleración del crecimiento económico gracias a la política de ayudas de la UE, pensadas para reducir los desequilibrios socio-económicos entre los países miembros ha sido también de enorme importancia. España ha sido y es receptor de importantes sumas de dinero a través de los fondos estructurales y de cohesión social, (Fondo Europeo de Desarrollo Regional, FEDER; Fondo Social Europeo, FSE …). Estas ayudas han permitido la modernización de las infraestructuras (carreteras, aeropuertos…), la financiación de planes de formación profesional…. 
La entrada de España en la Europa Comunitaria no ha tenido solo efectos positivos, se tuvo que llevar a cabo una intensa reconversión industrial para que nuestros productos fueran competitivos en Europa y algún sector como el naval ha sufrido una gran crisis. Ello provocó paro y protestas de los sindicatos. El problema del sector pesquero también se agravó con una obligada reconversión de la flota y las negociaciones fallidas con Marruecos. El sector lácteo ha salido muy perjudicado por la cuota lechera. A pesar de todo, el balance de la entrada de España parece positivo a la mayoría de grupos políticos y no se cuestiona, con la excepción de IU.

España en la Unión Europea. El programa de Convergencia y la creación del euro.
Desde su entrada en la CEE España se ha mostrado como un activo socio europeísta participando en la elaboración y firmando todos los acuerdos importantes:
-          Acta Única (1986). Este acuerdo pretendía conseguir un mercado interior real entre los estados miembros, así como un mercado sin fronteras interiores, en la que la libre circulación de mercancías, personas, servicios y capitales estaría garantizada.
-          Tratado de Shengen (1991), de seguridad europea, que suprimió los controles en las fronteras entre los estados firmantes.
-          Tratado de la Unión Europea o Tratado de Maastricht (1982): modificó los acuerdos fundacionales de la CEE y cambio su denominación por la de Unión Europea (UE). Se propuso como objetivo la unión política de forma gradual. Para ello, se acordaron dos sistemas de cooperación intergubernamental: la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) y la Cooperación en Asuntos de Interior y de Justicia (CAJI).
Además, el Tratado propuso una Unión económica y monetaria, la UEM. Su objetivo, completar el mercado único, establecer el Banco Central Europeo y crear una moneda única estable a finales de siglo, con la introducción del euro en los países que cumplieran los criterios de convergencia. Los criterios de convergencia consisten en un conjunto de cinco indicadores económicos y jurídicos destinados a garantizar la convergencia económica entre los países interesados no pertenecientes a la zona del euro y los Estados miembros que sí pertenecen a la misma. Los criterios incluyen la estabilidad de los precios, unas finanzas públicas saneadas y sostenibles, el tipo de interés a largo plazo y la estabilidad del tipo de cambio. En 1998, bajo el gobierno del PP, presidido por Aznar, España consiguió cumplir estos criterios, integrándose en la Unión Monetaria. En 1999 España adoptó el euro, los billetes y las monedas de la nueva moneda única empezaron a circular en 2002, sustituyendo a las divisas nacionales (marco alemán, franco francés, peseta española, etc.) en doce países europeos. En la actualidad, el número de países de la UE que integran la «eurozona», o «zona del euro», ha pasado de 12 a 19.
-           Tratado de Niza (2003), reformó las instituciones comunitarias.
España ha manifestado igualmente su respaldo a los procesos de ampliación de la Unión hacia la Europa del norte y del este, hasta llegar a los 27 estados que la componen actualmente.
Tras el fracaso del intento de aprobar el Tratado Constitucional, la crisis económica de 2008 o el Brexit, el futuro de la Unión Europea parece incierto.



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