RESÚMENES BLOQUE 12


12.1 La Transición: alternativas políticas tras la muerte de Franco. El papel del rey y el gobierno de Adolfo Suárez. El restablecimiento de la democracia: las elecciones de junio de 1977. La Constitución de 1978. El Estado de las Autonomías. El terrorismo durante la Transición.

INTRODUCCIÓN: alternativas políticas tras la muerte de Franco.
La muerte de Franco señala el inicio de la llamada transición democrática (1975-1982). En la escena política surgieron tres bloques: los franquistas continuistas, partidarios de mantener la dictadura, la oposición democrática, que buscaba la ruptura del régimen, y los reformistas del régimen, que pretendían la concesión lenta de libertades. Finalmente, se logró un acuerdo entre las principales fuerzas políticas, de un lado y de otro, para realizar una transición pacífica hacia la democracia.
La aprobación de la Constitución de 1978 dotó a España de un sistema democrático, que se consideró consolidado cuando, en 1982, se pasó pacíficamente de un Gobierno de centro-derecha (UCD) a otro de centro-izquierda, al ganar las elecciones generales el PSOE.

EL PAPEL DEL REY Y EL GOBIERNO DE ADOLFO SUÁREZ.
A)       El gobierno de Arias Navarro
Tras la muerte de Franco, Juan Carlos de Borbón fue proclamado rey. Aunque el discurso de coronación del nuevo rey había creado algunas expectativas de cambio, el primer Gobierno de la monarquía, presidido por Arias Navarro, siguió las pautas de la dictadura de Franco.  Aunque a él se incorporaron políticos franquistas que apoyaban la evolución hacia un régimen democrático limitado.
El Gobierno inició una tímida apertura, con la legalización de las asociaciones políticas, que debían reunir algunos requisitos, como aceptar las leyes franquistas.
Los principales partidos democráticos de izquierda reclamaban una ruptura política con el régimen franquista. Estos partidos, que, inicialmente, no aceptaban la monarquía, exigían la libertad para los presos políticos; libertades políticas y sindicales, y elecciones libres. En Cataluña y el País Vasco se pretendía el reconocimiento de los estatutos de autonomía. La oposición democrática se había agrupado en dos grupos, principalmente: la Junta Democrática, impulsada por el PCE y liderada por Santiago Carrillo; y la Plataforma de Convergencia Democrática, organizada alrededor del PSOE y dirigida por Felipe González. En marzo de 1976, se unieron en la Coordinación Democrática (“Platajunta”).
A principios de 1976 se produjeron numerosas manifestaciones en demanda de libertad política y mejoras sociales, a lo que el Gobierno respondió con mayor represión.
       B)  El gobierno de Adolfo Suárez.
En julio de 1976, Arias Navarro presentó su dimisión. El Rey nombró jefe de Gobierno a Adolfo Suárez. Su elección fue recibida con reticencia por la opinión pública. Despertaba desconfianza en la oposición, por su trayectoria política en la dictadura; y también entre los franquistas radicales.
Suárez formó Gobierno con personas provenientes de cargos secundarios en la dictadura y de los sectores democristianos. Tras aceptar la imposibilidad de mantener el régimen franquista, pretendían un cambio pacífico. Además, estaban dispuestos a dialogar con la ilegal oposición.
El punto principal del programa del nuevo Gobierno era preparar un referéndum que aprobase una ley que permitiese reformar el sistema político heredado de la dictadura. La Ley de Reforma Política, que preveía la celebración de elecciones generales con sufragio universal directo. Esta ley fue aprobada por las Cortes franquistas. Después, se sometió a votación popular. A pesar de la campaña de la oposición, que pedía la abstención, y de los franquistas, que reclamaban el no, hubo una gran participación (77%) y un número elevado de votos afirmativos (94%).
La difícil situación española a principios de 1977 amenazó la transición. Grupos extremistas iniciaron una campaña de desestabilización. El asesinato por parte de la extrema derecha de cinco abogados vinculados a la izquierda (“la matanza de Atocha”), produjo multitudinarias manifestaciones. Esos grupos de ultraderecha, los Guerrilleros de Cristo Rey, atentaron también contra librerías e instituciones sociales, de carácter democrático y autonomista.
En el otro extremo, tanto ETA (grupo terrorista independentista vasco), como los GRAPO (Grupos Revolucionarios Antifascistas Primero de Octubre) asesinaron a miembros de las fuerzas de seguridad del Estado.
Los GRAPO además secuestraron al presidente del Consejo de Estado y al presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar.
Pese a todo, el Gobierno toleró la celebración de un Congreso del PSOE y legalizó UGT y CCOO; pero no se atrevía a legalizar al PCE. Aunque al final, Suárez decidió hacerlo. Los comunistas, por su parte, aceptaron la reforma política y la monarquía.
Pese a anteriores indultos parciales, hasta octubre de 1977 no se promulgó la amnistía definitiva de todos los presos políticos.

EL RESTABLECIMIENTO DE LA DEMOCRACIA: LAS ELECCIONES DE JUNIO DE 1977. LA CONSTITUCIÓN DE 1978.
En junio de 1977 se celebraron en España las primeras elecciones libres desde 1936. Se habían creado dos grandes coaliciones, Suárez creó la UCD (Unión de Centro Democrático), que incluía a democristianos, socialdemócratas y evolucionistas del franquismo, y Fraga había fundado AP (Alianza Popular), que incorporaba a numerosas personalidades franquistas. Ante estas coaliciones, se situaban el PSOE, el PCE y una larga lista de grupos políticos, más o menos minoritarios. Las elecciones de 1977 dieron el triunfo a los partidos moderados. Ganó la UCD (centro-derecha), seguida del PSOE. Los nacionalistas obtuvieron buenos resultados en el País Vasco y Cataluña. La extrema derecha, representada por el partido Fuerza Nueva, cosechó un rotundo fracaso.
La situación económica y social española era delicada desde mediados de 1970. La crisis de las economías occidentales de 1973 había producido el estancamiento económico y una alta inflación. Era preciso reducir la conflictividad laboral y la inflación. Los grupos políticos, los sindicatos, la patronal y el Gobierno firmaron, en octubre de 1977, los Pactos de la Moncloa, en los que acordando reducir la conflictividad laboral, regular los aumentos salariales y realizar un plan de ampliación de servicios sociales y una reforma fiscal. Los efectos positivos, de este pacto fueron inmediatos. La palabra consenso se pone de moda en la vida política española.
En las Cortes se empezó a trabajar en la redacción de la nueva Constitución, en la que intervinieron representantes de los principales grupos del Congreso, desde la derecha procedente del franquismo  a la izquierda comunista. Como padres de la Constitución se conoce en España a los siete ponentes que se encargaron de la redacción de la Constitución española de 1978: Por Unión de Centro Democrático (UCD), partido de gobierno durante la Legislatura Constituyente: Gabriel Cisneros, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón y José Pedro Pérez-Llorca; por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), principal partido de la oposición durante la misma etapa: Gregorio Peces-Barba; por el Partido Comunista de España (PCE): Jordi Solé Tura; Por Alianza Popular (AP): Manuel Fraga; por minoría catalana, formada por diferentes partidos políticos: Miquel Roca.
En octubre de 1978, la propuesta de constitución fue respaldada por la mayoría de los diputados y senadores. El 6 de diciembre de 1978, se aprobó en referéndum popular. Ese mismo mes, el Rey juraba la Constitución en sesión conjunta del Congreso de los Diputados y del Senado. Con ello se instauraba una monarquía parlamentaria con un sistema democrático.
La Constitución fue fruto del consenso general y fruto de una enorme generosidad por parte de todos los grupos políticos. No obstante, el PNV no la aceptó y propuso la abstención, y la izquierda abertzale pidió el voto negativo.
La Constitución de 1978 consta de tres partes: la dogmática, la orgánica y la referida a la manera de abordar la reforma constitucional.
-En la parte dogmática, el Estado se define como social y democrático, como una monarquía parlamentaria en la que tiene cabida el autogobierno de las nacionalidades y de las regiones. En este sentido, se establecen dos caminos para llegar a la autonomía: uno rápido, dirigido a las “nacionalidades históricas”, y otro lento. Además, el Estado deja de definirse como católico y se reconocen numerosos derechos civiles.
-En la parte orgánica, se limitan las facultades de la Corona. El rey ostenta el mando supremo de las fuerzas armadas y desempeña básicamente funciones de representación. Además, se organiza la representación política en unas Cortes Generales integradas por dos cámaras (Senado y Congreso de los Diputados) y se establece la división de poderes. El poder legislativo reside en las Cortes; el ejecutivo, en el Gobierno; y el poder judicial lo ejercen los tribunales.
La Constitución de 1978 declara el Estado como social, lo que significa el reconocimiento de los derechos ciudadanos, que deben ser procurados por los gobiernos sean del signo que sean. Aparecen recogidos: el derecho a la educación, la no discriminación por razones de sexo, religión o raza; el derecho a la salud y a la sanidad, a una vivienda digna; el deber y el derecho al trabajo etc… 

EL ESTADO DE LAS AUTONOMÍAS
Para la democratización definitiva del nuevo Estado, era necesario resolver el problema de la organización territorial. La exigencia social de autonomía era firme en Cataluña, País Vasco y Galicia.
En las Cortes se aprobaron los estatutos de autonomía del País Vasco, de Cataluña y de Galicia. Además, Andalucía, a través de movilizaciones populares, exigió la vía rápida para la aprobación de su estatuto. En 1983 todas las comunidades disponían de un estatuto. La nueva organización territorial rompía con el tradicional Estado centralista; las comunidades compartían con el Gobierno central gran parte de las competencias políticas y administrativas. Así, cada una de ellas pasaba a tener un Parlamento y un Gobierno propios.

EL TERRORISMO DURANTE LA TRANSICIÓN
El período de la Transición se caracterizó por la fragilidad de la reciente democracia, a causa de las tensiones a que la sometieron los grupos terroristas, como ETA o el GRAPO y los grupos de extrema derecha. La actividad terrorista de ETA se había incrementado desde el inicio de la Transición, con el objetivo de desestabilizar el nuevo régimen político. Como respuesta, surgió entre los círculos policiales herederos del franquismo una forma de “guerra sucia” con atentados contra dirigentes etarras exiliados, firmados por el llamado Batallón Vasco Español. Además, grupos de extrema derecha realizaban atentados contra entidades y personalidades democráticas. La Operación Galaxia, en la que militares y personalidades de esta ideología preparaban un golpe de Estado para instaurar una dictadura militar, fue desarticulada en 1978.



12.2 Las etapas políticas de la democracia. Los gobiernos de la UCD. El golpe de Estado de 23 de febrero de 1981. La alternancia política: gobiernos socialistas y gobiernos del Partido Popular.

INTRODUCCIÓN
La muerte de Franco señala el inicio de la llamada transición democrática (1975-1982). Finalmente, se logró un acuerdo entre las principales fuerzas políticas, para realizar una transición pacífica hacia la democracia.
La aprobación de la Constitución de 1978 dotó a España de un sistema democrático, que se consideró consolidado cuando, en 1982, se pasó pacíficamente de un Gobierno de centro-derecha (UCD) a otro de centro-izquierda, al ganar las elecciones generales el PSOE.

LOS GOBIERNOS DE LA UCD. EL GOLPE DE ESTADO DE 23 DE FEBRERO DE 1891.
Aprobada la Constitución, se convocaron elecciones generales para marzo de 1979. Los resultados fueron similares a los de 1977, aunque la abstención ganó terreno. El triunfo nuevamente de la UCD, dio lugar al segundo gobierno de esta formación presidido otra vez por Adolfo Suárez.
La normalización democrática se completó en 1979 con la convocatoria de elecciones municipales. En estos comicios, los socialistas vencieron ampliamente en las principales ciudades.
En la economía, se realizó una reforma de la Hacienda Pública. También se aprobaron leyes sobre el derecho a la educación, el divorcio o el aborto terapéutico, leyes muy polémicas que provocaron críticas dentro del propio partido en el Gobierno.
Adolfo Suárez dimitió en enero de 1981; la división dentro de su grupo, la UCD; la caída de su prestigio, y la aparición de iniciativas de sublevación entre los militares, puede explicar su decisión. Su dimisión fue aprovechada por un grupo de militares para intentar otro golpe de Estado. El 23 de febrero de 1981, día en que se votaba la investidura del nuevo presidente del Gobierno, Calvo Sotelo, un grupo de militares y miembros de la Guardia Civil asaltó el Congreso. En el final del golpe fue decisivo el papel de Juan Carlos I, quien desautorizó el golpe y ordenó al Ejército respetar el orden constitucional. El resultado fue la rendición de los golpistas y la vuelta a la normalidad.
Poco después, Leopoldo Calvo Sotelo era elegido presidente del Gobierno. Pero no pudo evitar la descomposición progresiva del partido que le apoyaba, la UCD, y su gestión fue muy discutida. En este periodo fue aprobado el ingreso de España en la OTAN.
Un año y medio después de estos acontecimientos, se convocaron unas elecciones generales que cambiaron el mapa político y significaron el inicio de un periodo de hegemonía socialista.

LA ALTERNANCIA POLÍTICA: GOBIERNOS SOCIALISTAS Y GOBIERNOS DEL PARTIDO POPULAR
· En 1982, el PSOE ganó las Elecciones Generales al Parlamento por mayoría absoluta, e iniciaba una etapa de hegemonía socialista que duró hasta 1996. El triunfo del PSOE en 1982 se puede considerar el final definitivo de la Transición, al darse el paso pacífico de un gobierno de centro-derecha (UCD) a otro de izquierda moderada.
 El PSOE estuvo en el poder durante cuatro legislaturas, entre 1983 y 1996.
En la primera legislatura (1983-1986). El PSOE ganó las elecciones por mayoría absoluta. Felipe González fue nombrado presidente del gobierno y estableció tres ejes de actuación:
a) Plan de estabilización. Con el fin de salir de la crisis económica, el gobierno aplicó un plan de ajuste, subida de los tipos de interés, devaluación de la moneda y reconversión industrial, que, en un principio, provocó el aumento del paro y la reducción de la inversión. Sin embargo, a partir de 1985 la economía empezó a recuperarse.
b) Reformas políticas y sociales: Reforma de las Fuerzas Armadas. La ley de la Defensa Nacional pretendió aumentar la operatividad del ejército y acabar con el golpismo.
Cierre del mapa autonómico. Se aprobaron los últimos estatutos de autonomía, excepto los de Ceuta y Melilla.
Reformas educativas. Se aprobaron la LODE, que ampliaba la enseñanza obligatoria hasta los 16 años, y la LRU (Ley de Reforma Universitaria).
Reformas sanitarias. La Ley General de Sanidad estableció un sistema nacional de salud gratuito y de carácter universal.
Regulación de la objeción de conciencia del servicio militar.
Aprobación de la ley de despenalización del aborto etc… 
c) Actuaciones en política exterior: España firmó su ingreso en la CEE en 1985 y se mantuvo en la estructura política de la OTAN tras el referéndum de 1986.
El PSOE volvió a tener mayoría absoluta en las elecciones de 1986, pero fue perdiendo apoyo electoral. En las de 1989 obtuvo la mitad justa de los escaños y necesitó de otras fuerzas políticas para poder gobernar. En las de 1993 consiguió mayoría relativa y gobernó con el apoyo parlamentario del nacionalismo moderado catalán (CiU) y, en menor medida, del vasco (PNV).
Esta legislatura estuvo marcada por casos de corrupción que afectaron a la credibilidad del PSOE, además se destapó el caso de la guerra sucia contra ETA (caso GAL), en la que se vió implicado el ministerio del Interior. La oposición y parte de la prensa pedían incesantemente la dimisión de Felipe González. En 1995 CiU retiró su apoyo al PSOE y Felipe González convocó elecciones anticipadas.
· En 1996 el PP gana las elecciones por mayoría simple, por lo que José María Aznar tuvo que pactar con  CiU y el PNV para ser investido presidente del Gobierno. El giro conservador quedó confirmado con las victorias del PP en las elecciones autonómicas y municipales.
En esta primera legislatura del PP (1996-2000) se llevó a cabo una política económica liberal (reducción del gasto público, privatización de empresas públicas y reducción de impuestos). El resultado fue el crecimiento de la economía, la creación de empleo, la disminución del déficit etc. España cumplió con las condiciones de convergencia establecidas en Maastricht y entró en el euro. Otras medidas de la primera legislatura de Aznar fueron la supresión del servicio militar obligatorio y la profesionalización de las Fuerzas Armadas. En política exterior, España reforzó sus relaciones con EE.UU.
En el año 2000 el PP vuelve a ganar las elecciones, esta vez por mayoría absoluta, lo que le permitió gobernar en solitario hasta el 2004. Antes de terminar el año, el PP Y EL PSOE firmaron el Pacto Antiterrorista. La política de firmeza del Gobierno de Aznar, compartida por los socialistas, puso entre las cuerdas al entramado etarra.
Durante el cuatrienio, la economía se saldó con un balance muy positivo, dentro de un ciclo general de expansión de la economía mundial. El deseo de favorecer la modernización económica y recortar las tasas de desempleo llevaron al Ejecutivo a preparar una profunda reforma del mercado laboral. El rechazo de CCOO y UGT se plasmó en la huelga general de 20 de junio de 2002, que contó con el apoyo del PSOE. Otros problemas que tuvo el Gobierno fue el hundimiento frente a costas gallegas del petrolero Prestige, que provocó una impresionante marea negra, la oposición acusó al Gobierno de impericia y descoordinación. Además, el posicionamiento de Aznar en favor de EEUU, en su largo conflicto con Irak fue muy criticado por la oposición. Finalmente, la guerra estalló en marzo de 2003.
 Confirmada su intención de retirarse al concluir su segundo mandato, Aznar, eligió a Mariano Rajoy para dirigir el Partido Popular, como secretario general y candidato a la presidencia de Gobierno.
El año 2004 quedó marcado en la historia de España por los trágicos atentados ocurridos en Madrid el 11 de marzo, obra de un comando integrista islámico. El estallido de varias bombas colocadas en los trenes de cercanías de Madrid, produjo 192 muertos y más de mil heridos, y provocó una revolución en el panorama político español.
· En las elecciones celebradas tres días más tarde, las urnas dieron como ganador, con mayoría simple al PSOE, liderado por Rodríguez Zapatero, que modificó las políticas interior y exterior del país.
Su primera medida fue la retirada de las tropas de Irak, formó un gobierno paritorio de hombres y mujeres, los socialistas impulsaron una ley contra la violencia de género, aprobaron los matrimonios homosexuales, una nueva ley del divorcio.
Fue bastante criticado por el PP, su estrategia frente a ETA.
En las elecciones de marzo de 2008, el PSOE volvió a ganar las elecciones. La economía española a finales de ese año entraba en una recesión que se prolongaría hasta el 2010, ante la prolongada crisis económica, surgió en mayo de 2011 en toda España un movimiento popular, apartidista y pacífico, que se expresaba mediante la ocupación de espacios públicos, acabó conociéndose como los ¨indignados¨ del 15-M.
En octubre Eta anunciaba el cese definitivo de ¨la lucha armada¨.
· En las elecciones de noviembre de 2011 ganaba con mayoría absoluta el PP DE Mariano Rajoy.



12.3. La integración de España en Europa. Consecuencias económicas y sociales. La modernización de las infraestructura. El programa de Convergencia y la creación del euro.

Introducción
El tratado de Roma se firmó en 1957, con lo que nacía la Comunidad Económica Europea. Desde los años sesenta el gobierno de Franco solicitó la incorporación de España, la gran aspiración de los tecnócratas. Pero la CEE no era un simple acuerdo comercial de supresión de aranceles aduaneros, sino que también incluía la homogeneidad política dentro del sistema democrático, de ahí que solo se consiguieran firmar acuerdos comerciales preferenciales, que hicieron de la CEE el primer cliente de nuestro comercio exterior.
Finalizado el régimen franquista los gobiernos de Suárez y Calvo Sotelo solicitaron el ingreso, pero pronto aparecieron las dificultades; dificultades no ya políticas, sino económicas. Las dificultades aparecieron en la estructura económica española (que chocaba con los intereses europeos, especialmente en agricultura y pesca), en los problemas internos de la Comunidad y en las consecuencias de la crisis del 73. Así la petición estuvo ocho años sin ser admitida.

La integración de España en Europa.
En 1977 Adolfo Suárez solicitó la adhesión de España a la CEE.
En 1978 la Comisión Europea dio su aprobación a las negociaciones de esta adhesión, que se iniciaron en 1979.
Con el primer gobierno de Felipe González y siendo ministro de Asuntos Exteriores Fernando Morán, el 12 de junio de 1985 se firmó el Tratado de Adhesión a las Comunidades Europeas. El 1 de Enero de 1986 nos convertíamos en un país miembro de pleno derecho de la CEE.
Las negociaciones fueron muy difíciles, sobre todo por las reticencias francesas, que estaba presionada por los campesinos franceses. Estas se salvaron por el apoyo de Alemania , que vinculó el aumento de los fondos comunitarios a la entrada de España y Portugal, (tras relacionar Felipe González la entrada en la Comunidad y la OTAN) y el cambio de postura francesa con la llegada al poder en 1982 del socialista Mitterand (las relaciones con el gobierno socialista entre Francia y España mejoraron mucho, consiguiendo España la colaboración francesa en la lucha contraterrorista).
España tuvo que aceptar unas condiciones excesivamente duras: la Comunidad exigió largos períodos transitorios para aquellos sectores españoles más competitivos o para aquellas cuestiones en las que los miembros de la CEE podían verse perjudicados. Así, la libre circulación de los trabajadores no fue admitida hasta 1993, fecha hasta la que se extendió también la desaparición progresiva de los aranceles para los productos agrícolas generales. El libre comercio de frutas, hortalizas y aceite de oliva se retrasó hasta 1996 y la posibilidad de pescar en caladeros comunitarios se fechó en el 2003. Posteriormente, en la práctica, estos periodos transitorios se acortaron en el tiempo.

Consecuencias económicas y sociales. La modernización de las infraestructuras.
A pesar de los sacrificios requeridos a España para la integración de pleno derecho en la CEE (después Mercado Común y ahora Unión Europea) el balance entre ventajas e inconvenientes ha sido positivo para España. Ya que su incorporación ha supuesto tener que adaptarse a un mercado más competitivo que el español. En ese esfuerzo de adaptación ha conseguido España su definitiva modernidad; y no sólo desde el punto de vista económico. España es hoy un país democrático y un país europeo. Esta afirmación que sacada de contexto puede parecer una obviedad, pero resulta fundamental si la contextualizamos dentro la historia contemporánea de España.
La aceleración del crecimiento económico gracias a la política de ayudas de la UE, pensadas para reducir los desequilibrios socio-económicos entre los países miembros ha sido también de enorme importancia. España ha sido y es receptor de importantes sumas de dinero a través de los fondos estructurales y de cohesión social, (Fondo Europeo de Desarrollo Regional, FEDER; Fondo Social Europeo, FSE …). Estas ayudas han permitido la modernización de las infraestructuras (carreteras, aeropuertos…), la financiación de planes de formación profesional…. 
La entrada de España en la Europa Comunitaria no ha tenido solo efectos positivos, se tuvo que llevar a cabo una intensa reconversión industrial para que nuestros productos fueran competitivos en Europa y algún sector como el naval ha sufrido una gran crisis. Ello provocó paro y protestas de los sindicatos. El problema del sector pesquero también se agravó con una obligada reconversión de la flota y las negociaciones fallidas con Marruecos. El sector lácteo ha salido muy perjudicado por la cuota lechera. A pesar de todo, el balance de la entrada de España parece positivo a la mayoría de grupos políticos y no se cuestiona, con la excepción de IU.

España en la Unión Europea. El programa de Convergencia y la creación del euro.
Desde su entrada en la CEE España se ha mostrado como un activo socio europeísta participando en la elaboración y firmando todos los acuerdos importantes:
-          Acta Única (1986). Este acuerdo pretendía conseguir un mercado interior real entre los estados miembros, así como un mercado sin fronteras interiores, en la que la libre circulación de mercancías, personas, servicios y capitales estaría garantizada.
-          Tratado de Shengen (1991), de seguridad europea, que suprimió los controles en las fronteras entre los estados firmantes.
-          Tratado de la Unión Europea o Tratado de Maastricht (1982): modificó los acuerdos fundacionales de la CEE y cambio su denominación por la de Unión Europea (UE). Se propuso como objetivo la unión política de forma gradual. Para ello, se acordaron dos sistemas de cooperación intergubernamental: la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) y la Cooperación en Asuntos de Interior y de Justicia (CAJI).
Además, el Tratado propuso una Unión económica y monetaria, la UEM. Su objetivo, completar el mercado único, establecer el Banco Central Europeo y crear una moneda única estable a finales de siglo, con la introducción del euro en los países que cumplieran los criterios de convergencia. Los criterios de convergencia consisten en un conjunto de cinco indicadores económicos y jurídicos destinados a garantizar la convergencia económica entre los países interesados no pertenecientes a la zona del euro y los Estados miembros que sí pertenecen a la misma. Los criterios incluyen la estabilidad de los precios, unas finanzas públicas saneadas y sostenibles, el tipo de interés a largo plazo y la estabilidad del tipo de cambio. En 1998, bajo el gobierno del PP, presidido por Aznar, España consiguió cumplir estos criterios, integrándose en la Unión Monetaria. En 1999 España adoptó el euro, los billetes y las monedas de la nueva moneda única empezaron a circular en 2002, sustituyendo a las divisas nacionales (marco alemán, franco francés, peseta española, etc.) en doce países europeos. En la actualidad, el número de países de la UE que integran la «eurozona», o «zona del euro», ha pasado de 12 a 19.
-           Tratado de Niza (2003), reformó las instituciones comunitarias.
España ha manifestado igualmente su respaldo a los procesos de ampliación de la Unión hacia la Europa del norte y del este, hasta llegar a los 27 estados que la componen actualmente.
Tras el fracaso del intento de aprobar el Tratado Constitucional, la crisis económica de 2008 o el Brexit, el futuro de la Unión Europea parece incierto.



DOCUMENTO

1. Analiza el documento.
¡Italianos! Escuchad la ley que pone punto final a un período de nuestra historia y abre otro repleto de inmensas posibilidades de futuro.
1º Los territorios pertenecientes hasta el presente al imperio de Etiopía pasan a la soberanía absoluta e indeclinable del reino de Italia.
2º El rey de Italia adopta para sí y para sus herederos el título de emperador de Etiopía.
¡
Oficiales¡ ¡Suboficiales! ¡Soldados de todas las fuerzas de África e Italia! «Camisas negras» ¡Italianos e italianas! ¡Levantad, legionarios, vuestros corazones y vuestras banderas con esta convicción y saludad como se merece la reaparición del Imperio, después de mil quinientos años, sobre las colinas de Roma!”
Proclamación del Imperio desde el 9 de mayo de 1936. 

2. Señala los aspectos del texto que se relacionan con la ideología fascista, explica cómo.
3. Elabora un relato con las diferentes agresiones de Italia, Alemanis y Japón entre 1936 y 1939.

RESÚMENES BLOQUE 11.


11.1. La creación del Estado franquista. Grupos ideológicos y apoyos sociales. Etapas de la dictadura y principales características de cada una de ellas. El contexto internacional: del aislamiento al reconocimiento exterior.

Introducción
En sentido estricto, la dictadura franquista empezó el 01/10/36, al ser elegido el general Francisco Franco, por sus compañeros militares sublevados, Jefe del Estado, del Gobierno y Generalísimo de los ejércitos, y duró hasta su muerte, el 20/11/75.
 La esencia del régimen se mantuvo inalterable mientras duró, sin embargo, se liberalizó en algunos aspectos, no por voluntad propia, sino por las necesidades surgidas del contexto internacional y de la situación económica.

La creación del Estado franquista, bases ideológicas y apoyos sociales
Franco era un militar africanista, católico, que profesaba un nacionalismo de signo agresivo y excluyente. Consideraba las virtudes atribuidas al ejército como la esencia de los valores nacionales. En su régimen los militares fueron el apoyo más decidido y fiel, teniendo un papel relevante a la hora de administrar el poder. El autoritarismo como seña de identidad de esta institución, fue también uno de los rasgos distintivos del régimen. Para el mantenimiento del orden utilizó a la Guardia Civil y la Policía Armada, que se convierten en el poder disuasorio del régimen.
Catolicismo y patria se convirtieron para él en la misma cosa. Se veía a sí mismo como elegido por Dios para salvar a la patria, sobre todo tras el apoyo de la Iglesia a su bando en la guerra. El franquismo se definirá ideológicamente como nacionalcatólicismo. La jerarquía eclesiástica y la mayoría del clero fueron el poder legitimador de la dictadura ante la opinión católica nacional e internacional. A partir de la firma del concordato con la Santa Sede en 1953, la Iglesia tuvo presencia en las más altas instituciones del régimen. Los llamados ¨católicos¨ estuvieron siempre presentes en todos los gobiernos de Franco. Sin embargo, algunos sectores de católicos, en Cataluña y el País Vasco, se mantuvieron hostiles al franquismo. A partir del Concilio Vaticano II (1962-65), una parte de la jerarquía eclesiástica y del clero también inició un distanciamiento progresivo.
Su nacionalismo agresivo se basaba en una interpretación heroica de la historia de España, según la cual tenía un destino imperial. La frustración de este destino se debía a las influencias de la Ilustración y del liberalismo, corrientes llegadas de fuera de España.
Según el dictador, los enemigos naturales que conspiraban contra España eran los liberales, los masones, los anarquistas, lo judíos, los socialistas y los comunistas. Además, su idea monolítica y homogénea de España no admitía la autonomía vasca, catalana o gallega, por lo que serían eliminadas, y las manifestaciones nacionalistas, perseguidas.
En definitiva, Franco estaba en contra de la democracia y de la separación de poderes de la revolución liberal. Creía en la unidad, la autoridad y la jerarquía. Definía su régimen como democracia orgánica, que implicaba que la representación política no la constituían los individuos, sino lo que se suponía que eran las unidades orgánicas de la sociedad: la familia, el municipio y el sindicato.
Los rasgos propios y permanentes del franquismo fueron el carácter de dictadura personal, el unipartidismo y la división permanente del país entre vencedores y vencidos. Fue, sobre todo al principio, una versión del fascismo. Aunque el franquismo tuvo que ir adaptándose a las nuevas circunstancias internacionales y sociales, nunca renunció a sus principios básicos.
La Falange y los tradicionalistas constituyeron pilares ideológicos fundamentales. Durante la Guerra los unificó creando, Falange Española Tradicionalista y de las JONS, aunque de afiliación no obligatoria más que para los funcionarios del Estado. La Falange era un cuerpo burocrático del Estado, con funciones de propaganda y de organización.
Además, el franquismo contó con el apoyo de los terratenientes, financieros, empresarios, pequeños propietarios rurales, etc. A lo que se le añadió, como apoyo popular indirecto, el proceso de desmovilización política de la sociedad española, debido, en parte, a la propaganda del Régimen, la censura y el miedo a una nueva guerra civil. Este fenómeno social se conoce con los nombres de mayoría silenciosa, mayoría ausente o franquismo sociológico.

Etapas políticas institucionalización del régimen. El contexto internacional, del aislamiento al reconocimiento internacional.
La dictadura franquista pasó por tres fases políticas relacionadas con su proceso de institucionalización y las circunstancias internacionales: fase totalitaria (39-59), fase tecnocrática (59-69) y fase de descomposición (69-75). La fase totalitaria se caracterizó por el retroceso económico, la involución ideológica y la dureza de la represión.
La evolución de la 2ª Guerra Mundial condicionó la política interior. Cuando estalló la guerra, España se declaró neutral, tras no llegar a un acuerdo con Hitler para su participación, aunque ante los triunfos de Alemania pasó a la No Beligerancia, mostrando claramente su simpatía por las potencias del Eje y enviando la División Azul para luchar contra la URSS. El franquismo se identificó aún más con el fascismo. Cuando las potencias del Eje empezaron a tener problemas, España se declaró nuevamente neutral y comenzó a entablar contacto con los aliados. Para mostrar una imagen más representativa, la dictadura se dotó de las Cortes y el Fuero de los Españoles.
Las Cortes formadas por procuradores, la mayor parte nombrados por Franco o por instituciones del Régimen, no controlaban la acción del Gobierno y Franco reunía íntegramente los poderes ejecutivo y legislativo. El Fuero de los Españoles era una declaración de derechos de los españoles, una especie de sucedáneo de Constitución. Pero estos derechos no podían utilizarse para atacar la unidad espiritual, nacional o social de España. Además, el Régimen tenía la posibilidad de suspenderlos. En el mismo año 1945 se aprobó la Ley de Referéndum, que pretendía mostrar que en España estaba reconocido el sufragio universal. Así, esta ley establecía que los españoles podían ser consultados individualmente en forma de plebiscito nacional, siempre por decisión de Franco y para preguntarles sobre las cuestiones de Estado.
Cuando acabó la Guerra Mundial, la dictadura quedó aislada internacionalmente, tanto diplomática como económicamente. Las grandes potencias vencedoras consideraban a España como el último reducto del fascismo. En 1946, el régimen franquista no fue admitido por la ONU y Francia cerró la frontera con España, además de que se retiraran los embajadores de España, de la mayor parte de países a instancia de la ONU.
Franco justificó el aislamiento como una conjura internacional de los enemigos de España. Pero tomó algunas medidas para mejorar la imagen del régimen como la eliminación del saludo con el brazo alzado, la creación del Consejo de Regencia y del Consejo del Reino y la promulgación de la Ley de Sucesión (1947). Aprobada en referéndum, con el voto afirmativo del 93% de los votantes, con solo una abstención del 18%. Según esta ley, España se convertía en un reino, pero el jefe del Estado perpetuo seguía siendo Franco, quien quedaba facultado para designar a su sucesor a título de rey. El dictador no especificó qué dinastía seria la que reinaría posteriormente, aunque las posibilidades apuntaban hacia el príncipe Juan Carlos.
Con la intensificación de la ¨Guerra Fría¨, EEUU vio la posibilidad de apoyarse en el régimen español, anticomunista, para hacer frente a la URSS, lo que propició el cambio de actitud de EEUU hacia el franquismo. En 1950, la ONU anuló el aislamiento diplomático de España. En 1952, España fue admitida en la UNESCO y, en 1953, EEUU y España firmaron el Pacto de Madrid, por el que se creaban bases militares estadounidenses en España, a cambio de ayuda militar y económica. También el Vaticano firmó con España el concordato. En 1955, España fue admitida en la ONU.
Tras el fin del aislamiento internacional, ante la crisis económica, Franco incorporó al gobierno a un grupo de expertos en economía en 1957, los tecnócratas. En 1958 se promulgaba la Ley Fundamental de Principios del Movimiento Nacional, que mantenía la vigencia de algunos principios falangistas por los cuales los únicos sistemas de participación política eran la familia, el municipio y el sindicato. También declaraba que estos principios eran inalterables y permanentes
Comenzaba la llamada fase tecnocrática.
 El acontecimiento que marcó de manera más clara el fin del aislamiento fue la visita oficial a España del presidente de EEUU, Eishenhower, en 1959, que supuso el afianzamiento definitivo del poder de Franco a nivel exterior.
Desde el punto de vista socioeconómico, en esta etapa, se experimentó una modernización de la economía y de la sociedad (fruto de las medidas llevadas a cabo por los ministros llamados tecnócratas), aunque no hubo cambios en el sistema político, a pesar de leyes como la Ley de Prensa (66), propiciada por Manuel Fraga, que suprimía la censura previa y establecía una tímida libertad de expresión, la Ley de Libertad Religiosa (67), que toleraba el culto privado y público de otras religiones, aunque el Estado seguía siendo católico o la Ley Orgánica del Estado (66) una especie de constitución que aseguraba la pervivencia del régimen después de la muerte del dictador en la que se mantenía la forma del Estado como reino y la fidelidad a los principios fundamentales del Movimiento. Separaba la jefatura del Estado de la presidencia del Gobierno y se establecía la elección de un tercio de las Cortes, aunque no se podían presentar candidatos de asociaciones políticas. De acuerdo con esta ley, Franco designó como sucesor al príncipe Juan Carlos.
España se integró en el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la OCDE, y firmó acuerdos comerciales y políticos con Alemania y Francia. Las relaciones internacionales se fueron normalizando. En 1962, el Gobierno solicitó a la CEE la solicitud para su incorporación, que siempre fue denegada por el carácter antidemocrático del franquismo.

Entre 1969 y 1975 se produjo la descomposición del régimen franquista, motivado, principalmente, por el deterioro físico de Franco (quien cada vez delegaba más poder de decisión en Carrero Blanco), el distanciamiento, cada vez mayor, de una parte de la Iglesia y la cada vez mayor capacidad movilizadora de la oposición, además de las acciones terroristas de ETA y del FRAP. La decadencia también se evidenció por las tensiones dentro del régimen entre los inmovilistas, partidarios de mantener sin cambios el régimen instaurado desde la sublevación del 36; y los aperturistas, a favor de realizar reformas que llevasen a una democracia limitada. La parálisis política se agravó a partir de diciembre del 73 con el asesinato de Carrero Blanco, jefe de Gobierno, por ETA.


11.2. Política económica del franquismo: de la autarquía al desarrollismo. Transformaciones sociales: causas y evolución.

INTRODUCCIÓN
En sentido estricto, la dictadura franquista empezó el 01/10/36, al ser elegido el general Francisco Franco, por sus compañeros militares sublevados, Jefe del Estado, del Gobierno y Generalísimo de los ejércitos, y duró hasta su muerte, el 20/11/75.
La esencia del régimen se mantuvo inalterable mientras duró, sin embargo, se liberalizó en algunos aspectos, no por voluntad propia, sino por las necesidades surgidas del contexto internacional y de la situación económica.

LAS TRANSFORMACIONES ECONÓMICAS: DE LA AUTARQUÍA AL DESARROLLISMO
A)      La larga posguerra y la autarquía (39-50)
La Guerra Civil trajo una gran devastación y unos costes económicos elevados (enormes gastos en armamento, destrucción de infraestructuras), además del descenso de la renta nacional y per cápita, a estas causas del estancamiento económico se unió el aislamiento internacional. Aunque no fue normal que el estancamiento y la depresión económica duraran casi veinte años. Por lo que, entonces, la situación económica no se debió solo a las consecuencias de la guerra, sino también a la política económica franquista y los efectos de la Segunda Guerra Mundial que favorecieron la duración de esta crisis.  Fue un tiempo de restricciones eléctricas, hambre y miseria.
El primer franquismo, fiel a las ideas fascistas, optó por la autarquía económica, caracterizada por la voluntad de aislarse económicamente del exterior, fomentando los recursos propios, (aunque fue imposible por la falta de materias primas y fuentes de energía) y la intervención del Estado en la producción y distribución de bienes, lo que supuso la falta de alimentos, su racionamiento y la aparición de un mercado negro. Además de fijar los valores de cambio de la moneda.
Esta situación económica llevó al deterioro de las condiciones de vida de la clase trabajadora y el descenso de sus salarios. Sin embargo, no todos sufrieron esta precaria situación económica, como algunos empresarios que se beneficiaron de la paz social impuesta por el régimen o las personas dedicadas al estraperlo.
En definitiva, la autarquía significó un incremento de las desigualdades sociales, un empobrecimiento general y una progresiva corrupción de la administración.
B)      De la década de los 50 al desarrollismo
Entre 1951 y 1957, España empezó a recuperar la situación económica de 1935. Aunque el régimen no abandonó la autarquía, sí se suprimieron algunas medidas intervencionistas. Esto, junto al fin del aislamiento internacional y el inicio de la ayuda estadounidense, permitió un crecimiento moderado. Aunque este crecimiento no fue equilibrado y tuvo dos consecuencias destacadas: por una parte, un aumento importante de la inflación; por otra, el pago de las importaciones, cada vez más numerosas, hacían disminuir las reservas de divisas del Estado, hasta llegar prácticamente a la insolvencia en el año 1957, situación que planteó la necesidad urgente de un plan para estabilizar la economía.
El Plan de Estabilización de 1959 marcó el inicio del llamado ¨milagro español¨ (1963-1973), período de gran crecimiento económico que terminó con la crisis final de la dictadura franquista (1973-1975). Ante la grave situación económica Franco en 1957 incorporó al Gobierno a un grupo de técnicos expertos en economía, los llamados tecnócratas, muchos de ellos relacionados con el Opus Dei. Los más destacados fueron el ministro de Hacienda, Mariano Navarro Rubio y Alberto Ullastre, ministro de Comercio, quienes prepararon el Plan de Estabilización y Liberalización de 1959. Este plan tenía dos grandes objetivos: por una parte, frenar la inflación, y, por otra liberalizar el sector exterior. A raíz de este plan también se devaluó la peseta y se impulsó una tímida reforma fiscal. Fundamentalmente el Plan de Estabilización consistió en la modificación de la autarquía y en el establecimiento de las bases para convertir la economía española en un sistema capitalista clásico. Franco aunque desconfiaba del Plan, pues iba en contra de sus principios, acabó aceptándolo ante la grave situación económica. En los primeros meses los efectos del Plan fueron muy negativos: cayó la productividad de las empresas, los sueldos bajaron, el coste de la vida aumentó así como el paro.
 Los efectos positivos del Plan empezaron a notarse a partir de 1961, año que se inicia un crecimiento sostenido, bastante espectacular a partir de 1963. Durante la década de los 60, el producto industrial creció cerca del 160% y la renta per cápita aumentó notablemente, España, por fin, se convertía en un país industrializado. Este despegue económico se debió a diferentes factores: en primer lugar al turismo, el crecimiento de las economías de los países occidentales propició la llegada creciente de turistas extranjeros, a partir de 1958. Las divisas ( dinero aportado por el turismo y por los emigrantes) constituyeron una de las fuentes de financiación más importantes para el desarrollo económico; en segundo lugar, la existencia de una dictadura que reprimía al movimiento obrero, que la mano de obra fuera barata y que se pagaran pocos impuestos sirvió para atraer el capital extranjero; tercero, la buena marcha de la economía europea llevó a muchos españoles a ir a trabajar a Europa, con ello en España se reducía el índice de parados y además los emigrantes enviaban parte de su sueldo a sus familiares en España. Además otra causa de la expansión económica fueron los Planes de Desarrollo impulsados por el Gobierno entre 1963 y 1975, de duración cuatrienal.
La expansión económica se frenó a partir de 1973 por los efectos de la crisis del petróleo, que provocó una fuerte inflación, el aumento del déficit comercial y presupuestario.

LOS CAMBIOS SOCIALES
Durante la primera etapa del franquismo hasta 1959, la sociedad española sufrió un giro hacia formas más conservadoras, a partir de esa fecha, la modernización económica vino acompañada de cambios sociales profundos. A pesar de los desequilibrios territoriales y el mantenimiento de la desigualdad de la renta, en 1975 la sociedad española ya era mayoritariamente urbana, había variado la estructura de clases, había modificado sus pautas de conducta y había mejorado su nivel educativo. En este contexto, también hay que señalar el progreso de la laicización, con el retroceso de la influencia de la Iglesia católica.
En general, el franquismo supuso la vuelta a los valores más conservadores, por ejemplo, para la mujer, el retorno al sistema de valores tradicionales machistas y la pérdida de todos los derechos y avances conseguidos durante la Segunda República. La mujer estaba sometida al hombre. La consideración del delito de adulterio, solo para la mujer, fue la manifestación extrema del machismo de esa sociedad.
En la educación se prohibió la coeducación y se acostumbraba a la mujer, desde muy pequeña, a su papel clásico de ama de casa. La legislación laboral dificultaba el acceso de las mujeres al mundo del trabajo. En los 70 se modificaron algunos de estos aspectos, se modificó la legislación sobre las mujeres solteras y se aceptó la coeducación en la escuela pública (Ley General De Educación).
El triunfo del franquismo supuso el final del gran momento cultural de principios de siglo. La prensa, la escuela y la universidad sufrieron una severa depuración. El franquismo pretendió restablecer la cultura católica y nacional tradicional frente a la presencia de la liberal y progresista de la etapa anterior. La victoria en la guerra fue objeto de alabanza en la pintura, escultura o arquitectura. Todo lo que pareciera vanguardia cultural era rechazado.
La educación pasó a ser controlada por la Iglesia católica, después que el profesorado liberal sufriera un proceso de depuración. A finales de los 50 y en los 60 el control por parte de la Iglesia en la enseñanza pública y la universidad de diluyó progresivamente e incluso algunos sectores y movimientos de la iglesia acogieron una oposición al régimen.
Frente a la pobreza cultura, el franquismo propició la cultura de masas, del entretenimiento y de la evasión, utilizando el cine, el fútbol o los toros con ese fin.
En los 50 aparecieron algunos atisbos de cultura no oficial en la literatura, en la universidad y en las manifestaciones artísticas. En los 60 se multiplicaron las manifestaciones de cultura autónoma y crítica.
La ley de Prensa de 1966 permitió la aparición de nuevas revistas, diarios y editoriales que podían manifestar una tímida crítica contra el régimen. En los últimos años de la dictadura, la cultura liberal se había impuesto por completo, a pesar de la hostilidad del régimen. La llegada de turistas, el regreso de los emigrantes y la propia política de la dictadura de acercamiento a Europa fueron los principales motivos de estos cambios.
Uno de los factores de modernización de la sociedad española durante la dictadura franquista fue el flujo irreversible de habitantes del campo a los núcleos urbanos. Este hecho trajo consigo la concentración creciente de la población en las grandes ciudades y sus alrededores. La expansión de las ciudades españolas se caracterizó por la falta de planificación, lo que supuso la degradación de los centros históricos y un crecimiento desordenado y a menudo de mala calidad.
El predominio de la sociedad urbana junto con el retroceso del colectivo jornalero y la expansión de una clase de agricultores medios orientados al mercado, supuso uno de los cambios sociales más importantes de la historia contemporánea de España.
En los núcleos urbanos aumentó el número de trabajadores de la industria y del sector servicios, que duplicaron sus efectivos entre 1950 y 1970, además creció la cualificación de estos trabajadores. El movimiento obrero cambió de mentalidad, frente al carácter revolucionario que tuvo en general en la época republicana, durante la dictadura pasó a organizarse alrededor de las clandestinas CCOO, sindicato que se centró en la demanda de mejoras salariales y en la reivindicación de derechos sindicales y democráticos. A pesar del aumento de la conflictividad laboral en la última etapa del franquismo, el talante reformista del movimiento obrero hizo que las clases medias dejaran de ver al proletariado con el temor que el régimen pretendía seguir fomentando, para justificar la falta de libertad.
Finalmente, por lo que respecta a la clase media, se produjo un incremento cuantitativo y un cambio cualitativo. Así, la nueva clase media, integrada por cuadros superiores, vendedores, empleados de oficina o técnicos medios, aumentó numéricamente, además su mentalidad era más abierta y dinámica, frente a la forma de pensar de la vieja burguesía.



11.3. La oposición a la dictadura: principales grupos y evolución en el tiempo. La crisis del franquismo desde 1973 a la muerte de Franco.

INTRODUCCIÓN
En sentido estricto, la dictadura franquista empezó el 01/10/36, al ser elegido el general Francisco Franco por sus compañeros militares sublevados Jefe del Estado, del Gobierno y Generalísimo de los ejércitos, y duró hasta su muerte, el 20/11/75.
La esencia del régimen se mantuvo inalterable mientras duró. Sin embargo, se liberalizó en algunos aspectos, no por voluntad propia, sino por las necesidades surgidas del contexto internacional y de la situación económica.

LA OPOSICIÓN AL RÉGIMEN
Una de las características que el franquismo no abandonó nunca fue la represión contra movimientos democráticos e izquierdistas, los ideales republicanos y los nacionalismos. No obstante, al acabar la guerra se constituyeron movimientos de oposición al régimen.
La actividad clandestina del PCE, PSOE y CNT nunca se interrumpió, donde más se notó su presión fue, durante la fase de aislamiento, con huelgas en Cataluña y el País Vasco, aunque disminuyó en los 50.
Los grupos monárquicos, cuya base social eran la nobleza y la alta burguesía conspiraron también contra el régimen. En 1943, un grupo de tenientes generales reclamaron la restauración de la monarquía y, en 1945, Juan de Borbón, publicó un manifiesto que solicitaba a Franco que restaurara la monarquía en su persona.
El maquis se constituyó a partir de dos grupos diferentes, núcleos que subsistían por las zonas de montaña, que querían continuar la guerra esperando una oportunidad que permitiera una ofensiva exterior; y las unidades que victoriosamente habían luchado contra los alemanes en Francia e intentaban trasplantar aquella experiencia a España. Su acción más espectacular fue la ocupación del valle de Arán, aunque fracasaron debido a su aislamiento, la represión del régimen y el miedo a otra guerra civil entre la población.
En los 50, la oposición interna experimentó cambios significativos como la renuncia a la práctica violenta, la transformación social y generacional de sus miembros y el impulso de la actuación opositora en las universidades y los sindicatos franquistas. Las convocatorias de huelga, ilegales, fueron frecuentes y reivindicaban mejoras económicas. Frente a estas acciones, el franquismo endureció la represión aunque aceptó cierta flexibilidad respecto a las demandas salariales.
La oposición durante la fase tecnocrática se manifestó en el Congreso de Munich (62), en el que estuvieron presentes miembros de los partidos en el exilio, junto a representantes de una oposición interna muy moderada. Franco respondió encarcelando o desterrando a los participantes de aquella reunión cuando regresaron a España.
Los 60 y el principio de los 70 se caracterizaron por la continuación de la conspiración monárquica, el fortalecimiento de la oposición y de las críticas al régimen, que se extendieron a toda la sociedad, y las acciones terroristas del FRAP y de ETA.
En las protestas se mezclaban las reivindicaciones políticas, económicas y laborales. Se rechazaba el sindicalismo oficial y se demandaba la libertad sindical y derechos políticos.
Durante esta época, el PCE y el PSOE se configuraron como los partidos más importantes de la clandestinidad. La Junta Democrática y la Plataforma de Convergencia Democrática, creadas en torno al PCE y el PSOE, respectivamente, pusieron de manifiesto que la alianza antifranquista unía diversas opciones políticas.

ETAPA FINAL DEL FRANQUISMO. LA FASE DE DESCOMPOSICIÓN
Entre 1969 y 1975 se produjo la descomposición del régimen franquista, motivado, principalmente, por el deterioro físico de Franco (quien cada vez delegaba más poder de decisión en Carrero Blanco), el distanciamiento, cada vez mayor, de una parte de la Iglesia y la cada vez mayor capacidad movilizadora de la oposición, además de las acciones terroristas de ETA y del FRAP. La decadencia también se evidenció por las tensiones dentro del régimen entre los inmovilistas, partidarios de mantener sin cambios el régimen instaurado desde la sublevación del 36; y los aperturistas, a favor de realizar reformas que llevasen a una democracia limitada. La parálisis política se agravó a partir de diciembre del 73 con el asesinato de Carrero Blanco, jefe de Gobierno, por ETA.
En los dos últimos años de dictadura, Carlos Arias Navarro fue el elegido como jefe de Gobierno. Su política se caracterizó por una mayor represión, entre otras cosas al constatarse la existencia de una asociación clandestina de militares demócratas, la Unión Militar Democrática.
En los 70, las democracias occidentales acabaron aceptando el régimen, aunque se mantuvo su exclusión de las instituciones políticas internacionales. La ejecución de cinco sentencias de muerte para miembros del FRAP y de ETA, en 1975, por parte del Gobierno, produjo una protesta internacional contra la dictadura. En los últimos días del franquismo se volvió al aislamiento internacional y moral de los 40. Franco, reaccionando como en tiempos pasados, pronunció su último discurso en Madrid, atribuyendo las protestas a una conjura de los enemigos de España.
Coincidiendo con la agonía de Franco estalló el problema del Sahara. Después de 1973, se había constituido el Frente Polisario en defensa de la independencia saharaui. La ONU había exigido a España un proceso de descolonización. En 1975, representantes del Gobierno español y del Frente Polisario se reunieron en Argel para tratar este tema. Aprovechando la debilidad del Gobierno español y la enfermedad de Franco, Hassán II, rey de Marruecos, vio la oportunidad de anexionarse este territorio. En octubre tuvo lugar la Marcha Verde, en la que miles de marroquíes se dirigieron a la frontera del Sahara. El miedo a una guerra con Marruecos hizo que la dictadura claudicara y aceptara la anexión del Sahara por parte de Marruecos y Mauritania.
Franco moría el 20 de Noviembre del 75, acabando la dictadura más larga de la España contemporánea y el país se abría a un destino incierto.


Documento a analizar.



Somos un partido antiparlamentario, con buenos fundamentos, que rechazamos la Constitución de Weimar y las instituciones republicanas por ella creadas; somos enemigos de una democracia falsificada, que incluye en la misma línea a los inteligentes y los tontos, los aplicados y los perezosos; vemos en el actual sistema de mayoría de votos y en la organizada irresponsabilidad la causa principal de nuestra creciente ruina. ¿Qué vamos a hacer por tanto en el Reichstag?
Vamos al Reichstag para procuramos armas en el mismo arsenal de la democracia. Nos hacemos diputados para debilitar y eliminar el credo de Weimar con su propio apoyo. Si la democracia es tan estúpida que para este menester nos facilita dietas y pases de libre circulación, es asunto suyo. (…). También Mussolini fue al Parlamento. Y a pesar de ello, no tardó en marchar con sus camisas negras sobre Roma."
J. Goebbels. Artículo en Der Angriff. 1928.